El ya no tan joven atleta se encontraba listo para entrar en acción, el sudor copiosamente corría por su frente, sus músculos tensos debido a la carga de adrenalina que llenaba su sangre, el bate en sus manos ya no era una herramienta, se había convertido en una extensión de su cuerpo, no escuchaba el ruido de la multitud, no había pensamiento en su mente, solo el instinto batear la pelota con tal fuerza, tan lejos y alto que nadie podría atraparla, ese era el foco de su pensamiento y actuación, se volteó suavemente identificó entre los aficionados a su esposa con sus dos hijos quienes le vitoreaban mientras alzaban un cartel donde se podía leer – vamos papi, te queremos – Al ver esas palabras y la alegría de los pequeños una sonrisa se dibujó en su rostro, levanto el bate en dirección a su familia lo que aumento la algarabía en la multitud, dirigió ahora su mirada a la enorme pantalla ubicada en un extremo del estadio, allí se podía ver una toma aérea del juego, los mile...
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