El atleta estaba preparado para la competencia, en la línea de partida esperaba ansioso el sonido del disparo que daría la señal de largada, sus músculos estaban tensos, su corazón latía con fuerza y rapidez llevando su sangre llena de adrenalina a cada célula de su cuerpo. De reojo veía a sus rivales preparase también, la algarabía de la multitud podía ser escuchada pero no le hacía perder la concentración. Llegó el momento, el juez de pista ordeno a los corredores colocarse en posición de salida, apoyó fijamente sus zapatillas en los tacos, sus manos en el suelo y la mirada puesta en la pista, solo veía la superficie rojiza entre las dos líneas blancas, ese carril era su único punto focal. El sudor mojaba su frente, las gotas del salad liquido hacían brillar su piel. El juez levantó la pistola hacia el cielo, los altoparlantes hacia escuchar las tres palabras esperadas por los atletas, - preparados – listos – fuera, se escuchó el detonar del arma. Los músculos de su cuerpo e...
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